·amores caprichosos·, Bienestar Consciente, Constelaciones Familiares

Montada otra vez en el espiral de las emociones

El primer día de clase de Constelaciones nos dijeron que todos tenemos un mono-tema, uno que nunca se acaba y que nos acompañará por siempre… nos invitaron a soltar el deseo de sanar completamente y aceptar que esto con lo que lidiamos, estará con nosotros hasta el día de nunca jamas. ¿Qué qué?!!!!!! todos preguntamos: ¿y entonces para qué rayos vamos a estudiar dos años y a “aprender cómo ayudarle a los otros” – grandesssss comillas -, si ni ellos ni nosotros podemos sanar completamente?

Ayer me encontré frente al espiral de emociones nuevamente, y “coincidencialmente” mi consultante también. Llegó diciéndome que, ¿cómo era posible que este tema que tenía, volviera a aparecer una y otra vez, después de todo lo que lo ha trabajado? En sus palabras había mucha frustración, la misma que compartía yo con mi propio rollo. Mientras le iba explicando de qué se trataba el espiral de las emociones, fui calmándome un poco más, poniendo en su lugar mi malestar y reconociendo en dónde estaba. En últimas, debía organizarme para poder estar disponible para él. Yo lo sabía, lo había aprendido y tenía la información. Para él era totalmente nuevo y yo debía recobrar la compostura. Pero decidí que no lo iba a hacer de esa manera. Decidí que iba a presentarme vulnerable y a compartirle que también estaba sintiéndome así, que era desagradable el sentimiento y que como él, quería que ya no estuviera. De esta manera pude entrar en empatía con sus emociones y creo que al final, me creyó el cuento.

El espiral de las emociones nos enseña que este mono-tema que manejamos nos acompaña siempre, pero la buena noticia es que si hacemos el trabajo y aprendemos las herramientas, vamos subiendo por el espiral. Cada vez que nos volvemos a encontrar con él, hemos subido un poco más y debemos confiar en que tenemos con qué afrontarlo, así que debemos salir más rápida y fácilmente del rollo, tomar la lección, asumirla, dejarla atrás. Es un espiral porque en la medida que vamos avanzando y subiendo, se va abriendo y el tema empieza presentarse con más y más distancia, así, el próximo nivel se demorará más en aparecer, saldremos más rápido de él y continuaremos… esperaremos a nuestro próximo encuentro y lo asumiremos de nuevo.

Para mi consultante la noticia no era muy motivadora. Para mí ya era conocida. Él creía que si hacía bien la tarea esta vez nunca más tendría que enfrentarse al reto. Cayó en picada cuando le expliqué que no era así, que de eso no se trataba. Su cara no era muy motivante pero poco a poco fue entendiendo que estaba bien mirar el asunto amorosamente y ponerse los pantalones para volverlo a asumir. Esta nueva manera que le proponía tenía buenas noticias, y eran que en la medida en que hiciera el trabajo, ganaría experiencia y cancha en el asunto, y que esas herramientas, las experiencias previas y los sentimientos anteriores ya conocidos, lo acompañarían a enfrentarlo cada vez que fuera necesario. Sobre todo pudo ver cómo esta vez estaba siendo mucho más fácil que hace 15 años que había empezado a trabajarlo. Por fin vi en su cara algo de ilusión.

En cuanto a mí, logré sentirme mejor. Fue una de esas citas en las que realmente puse en la mesa esto de que mis consultantes son los que me inspiran y que sus experiencias son las que me motivan a estar mejor. Me dije: “si le estoy diciendo a él que puede con esto y que debe dejar de mirarlo como al enemigo, pues me lo digo a mí también. Puedo con esto que se me está presentando en este momento. No me gusta, quisiera que fuera diferente, pero claro que puedo“.

Mi mono-tema es claro: sanar el femenino, sanar relaciones, ponerlo en un lugar en donde se sienta empoderado, re-conciliarme con la historia de mi familia, del clan – especialmente de las mujeres – y navegar con fluidez en esto de ser mujer. Precisamente de esto se trata mi rollo actual, y por eso tanto malestar. Recuerdo que el año pasado estaba peleando mucho con la idea de que no era sino que yo empezara a sentirme bien en la vida para que llegara ella y pummmmmm ··· desastre. Llegué a pensar que era un caso típico de auto-sabotaje, y es posible que algo haya de esto, pero en su mayoría se trata de la ley de la vida, esta que dice que estamos aquí para aprender una y otra vez acerca de eso que vinimos a sanar, y que el camino no tiene un final, tiene un montón de principios en donde retomamos y finales en donde re-abrimos. El día que dejé de pelear con esta idea me sentí más en paz, dejé el capricho que querer, de pretender que mi vida fuera color pastel y asumí que dentro de mis amores tendría que haber lugar a muchas decepciones, dolores y malestares para poder hacer la tarea y seguir creciendo. En últimas, esto me lleva a ser mejor en lo que hago, y ahí hay mucha ganancia.

Acompañar a mi consultante a que se mire como yo me estoy mirando es motivador y me entusiasma. Me gustan estas citas en las que siento que estoy metida de patas y manos, y en las que me doy cuenta de lo humana que soy, me doy permiso de no gustarme, de asustarme, de ser caprichosa, de dejar el capricho y regresar al amor, para finalmente poder decirme que a pesar de todo, me gusta como soy · #megustacomosoy.

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