·amores caprichosos·, Espiritualidad

Mi relación con la abundancia y el dinero. Parte 1

La abundancia es un hueso difícil de roer. Estar conectado con ella, creer en ella, tener los permisos para vivir en ella requiere de valentía y consistencia.

Yo no nací en una familia donde la abundancia hiciera parte de nuestros valores, pero mi familia actual si los tiene. Yo crecí en una familia donde la información era otra y las experiencias pasadas marcaban tanto a las emociones, que la relación con el dinero y la abundancia era difícil. No había permisos, no había herramientas para mirarlos de manera diferente.

Una de las tareas más grandes que tengo en la vida y que empecé en el mismo momento que inicié mi con proceso – formal – de auto conocimiento y de descubrimiento, ha sido la de vivir en abundancia. Yo creía que esto era lo mismo que ser millonaria, y como claramente no lo era, pues creía que la posibilidad no había sido creada para mí. Pero estaba muy equivocada. Con los años, con los libros, los maestros, los procesos, las meditaciones, el llanto y la vida, fui aprendiendo y entendiendo que la abundancia nada tiene que ver con la cantidad de dinero en la cuenta bancaria o debajo del colchón, pero que estar sumergida en ella podría darme muchos millones en mi bolsillo.

Recuerdo muy bien un noviembre hace unos años cuando aún no entendía bien este cuento, que me llegó un correo con una invitación a un reto de meditación de abundancia por 21 días. Lo dirigía Deepack Chopra. Yo creía que este hombre era un charlatán, pero ufffffff, que encaprichado que estaba mi amor por él, porque días después, era amor lo que sentía en su voz, sus palabras, sus enseñanzas. Pero bueno, sin querer me anoté en el reto – era mi alma la que quería – y empezó para mi una de las experiencias más gratificantes de mi vida: La conexión con mi ser que es abundante, ese que es así por derecho de nacimiento, ese que solo necesitaba ser recordado, despertar del sueño, de la ilusión de la escasez.

Mientras hacía las meditaciones y aprendía de los principios de la abundancia, le iba contando a Lucas y él me iba mirando esa cara que conozco bien. Pero era tal mi convicción por esta información que estaba recordando, que yo sabía que de alguna manera la vida nos lo iba a demostrar. Solo necesité ponerme en esta intención para que la magia llegara, y llegó. Ese diciembre compramos un celular para mi que por errores técnicos hubo que devolver, el reemplazo resultó gratis y nos devolvieron $1.000.000 adicionales por los inconvenientes causados; a Lucas le llegó una carta con un ahorro que había hecho en un fondo hacía unos años que no recordaba, sin esperarlo en absoluto la carta decía que podía retirar su dinero; y yo que estaba en un trabajo nuevo, de repente empezaron a consignar en mi cuenta la prima de la prima, el bono de navidad, el porcentaje de devolución de la prima de la prima – jajaja – y un montón de cosas con las que no contaba y no entendía ni qué eran. Todo esto pasó en menos de 1 mes. Como Lucas sí necesita de comprobaciones materiales, lo entendió. Yo solo asentí, me alegré de la altísima vibración en la que estaba y del grado de manifestación en el que bailaba.

Escribía cada palabra que Chopra decía. La leía una y otra vez. Descubría un mundo asombroso y conocido. Era muy extraño porque yo nunca había estado en él, pero lo reconocía. Aprendí que:

– La naturaleza es absurdamente abundante, te das cuenta solo al mirar el millón de hormigas que decidieron visitarnos en nuestra casa durante la cuarentena y la vida que se crea todo el tiempo a nuestro andar. Nuestro cuerpo es muy abundante, tiene millares de células reproduciéndose a cada instante. Todo lo que somos, percibimos, experimentamos, vivimos es una expresión natural de la abundancia en la que hemos sido creados. Nosotros pertenecemos a esa misma naturaleza. Solo debemos recordar que de eso estamos hechos, que es un derecho propio, que es así, somos así.
– Todo aquello que pensaba con relación al dinero, cuando pensaba que era escaso, difícil de conseguir, que estaba a disposición de algunos pocos, que estaba manchado, etc, son solo pensamientos, ideas preconcebidas que vienen de ese sistema de pensamientos adoptado en el pasado, en gran parte por nuestra historia o por la forma en que nuestros padres nos enseñaron a mirar la vida, a relacionarnos con el dinero. Ese valor que le doy no es más que un pensamiento y como tal, puedo cambiarlo. Así de sencillo. Antes pensaba en A, ahora cambio y pienso que es B.
– Para tener más dinero debo abrir espacio en mi vida y en mi energía, y eso se hace usando el dinero. La idea de guardar y acumular para tener, es una idea de la materia, no de la energía. A la abundancia le gusta el flujo, el movimiento, lo mismo que al dinero. Al dinero le gusta ser usado, ser gastado, porque esa es su función. No le gusta estar guardado. Así que para que el dinero quiera estar conmigo y materializarse a través de mí, debo usarlo. Es decir, gastar plata para conseguir más plata. Así se mueve el flujo y la economía.
– Aprendí que para tener más, debo en primer lugar sentirme agradecida y completa con lo que hoy tengo, porque de lo contrario el mensaje llega de manera equivocada. Le estaría diciendo al dinero (recuerda que no es más que una forma de energía hecha materia, hecha billetes o números en tu pantalla con tu saldo) que nunca es suficiente y que lo que es hoy, no me gusta. Cuando estoy satisfecha con lo que tengo, abro espacio energético para que haya más.

Aprendí acerca de los principios de la abundancia, pero son tan maravillosos y tengo tanto que decir acerca de ellos que no alcanzo a escribirlos todos en esta entrada. Prometo que continuaré. Lo importante es que aprendí que como siempre, como todo, el ser abundante es una decisión que habita en ti.

Y lo más importante de todo es que aprendí a decir sin pena, sin miedo, sin reproches que me gusta y quiero mucho el dinero, lo quiero para mí, lo uso con amor, lo busco con ganas, lo comparto con agrado. Pongo mucha atención en el uso de mis palabras, porque no quiero que se vaya a ofender. Pongo a su disposición mis pensamientos amorosos y le quito el capricho a eso que alguna vez aprendí que era difícil, escaso, traía dolor y era mejor no tenerlo. Ha sido mucho lo que he tenido que reaprender con relación a la abundancia, pero la recompensa ha valido la pena.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s