·amores caprichosos·, Espiritualidad

Mi relación con la abundancia y el dinero. Parte 2

Y entonces después de haber entendido estos principios fascinantes tuve que empezar a cambiar, porque de eso se trata. Si sé algo nuevo y sigo haciendo las cosas de la misma manera, nada pasará. Empecé por mantener conmigo un sentido de agradecimiento y de aprecio por todo lo que veo, soy y tengo; a mantenerlo como sentimiento central en mi vida.

En mi nuevo estilo de vida conectada desde la abundancia hago varias cosas que son importantes para creérmelo todos los días, y esta cuarentena fue un bonito escenario para practicar qué tan en serio voy con el cuento. Llevo un tiempo ahorrando dinero para algo, aunque no sé que es. Me gusta sentir que en mi cajón tengo una plata que es solo mía y que puedo disponer de ella como quiera (es puro capricho). Cuando me vi muchos días en casa, sin gastar casi porque no había mucho para hacer, recordé que llevaba mucho tiempo sin darme un gusto (o muchos) y también recordé que se me había olvidado el principio de gastar el dinero para que llegue más, así que me di el permiso.

Me di el permiso de comprar más matas para mi casa, con materas que podrían definirse como muy costosas, pero que llevo años queriendo comprar. Me di el permiso de comprar un banquito que me hacía falta en una esquina, un bol de cobre que me encantó cuando lo vi, y de mandarle un regalo a una amiga que me está haciendo mucha falta. Me di el permiso de comprar un kit de una librería que combinaba mis grandes amores – los libros y el café – y de hacerlo todo sin pensar si podía, si lo merecía, si era necesario, si valía la pena, si era suficiente. Me di el permiso de quitarle el capricho a mi relación con el dinero y de disfrutar de las posibilidades que tenía enfrente.

Me di el permiso de sentirme bien con mis compras, aunque hayan sido muchas en poco tiempo, con la manera como estoy ayudando a que la economía en tiempos de pandemia se mueva, con lo bonita que se ve mi casa, con lo rico que sabe ese café y con lo maravilloso que se sienten las gracias de mi amiga porque pensé en ella. En mi fantasía – la que no me daba el permiso – había una mirada de juicio de parte de Lucas por mis compras, pero en la realidad nunca llegó. En mi ilusión mental iba a tener miedo de que el morro de billetes del ahorro se achiquitara, en mi sensación corporal esto no se ha ni asomado.

La abundancia, pero la de verdad, la que es un valor que tienes adentro, tiene una cualidad muy difícil de encontrar en otra parte y es que te da un gozo que es solo tuyo, solo te pertenece a ti, y lo bonito es que nace de ti también. Es como una sensación de reconocimiento de tu lugar, de tu derecho. De entender que eres parte de este mundo que crea billetes y transacciones, y que por lo tanto tienes derecho a entrar en su juego, sin pedir permiso. Cuando lo haces desde un lugar bonito, usar el dinero es gratificante y genera deseos exponenciales de ser generosa, de expandirte.

Cuando estoy en este mundo de la expansión es que puedo reconocer que el Universo me sostiene. Entendí además un día que para yo poder hacer mi trabajo de acompañar a otros a encontrar caminos con más luz y a sentirse más libres, necesito que la vida se encargue de mi financieramente, para tener con qué pagar mis estudios, mis libros, mis retiros, mi consultorio, lo que hay adentro de él, mis terapeutas, y todo lo que necesito para llenarme, para poder dar. Entonces entendí que debo abrir mis brazos y recibir todo lo que la vida quiera darme con agrado, sentirme merecedora de ello y disfrutarlo, incluyendo lo que produzco por mi trabajo. Quitarle las etiquetas, quitarle todo lo que se sienta pesado, para sentir solo gozo interno. El universo (manifestado probablemente a través del trabajo de Lucas) me sostiene para yo poder sostener la energía de amor del Universo.

Así que dejé la capricho arraigado y me conecté con el amor. Decidí seguir trabajando en mi deseo de brillar con los talentos que la vida me dio y en la certeza de que el dinero puede llegar a mi fácilmente.

Cada vez que siento ansiedad por algo que quiero conseguir y no veo cómo, vuelvo y me conecto con la certeza, esa que me ha demostrado tantas veces en la vida que estoy bien y que nada me falta. Si nada me ha faltado antes, significa que la posibilidad de estar completa existe, y yo me aferro a ella. Trabajo por no temerle a la falta de dinero, porque confío en que no necesito experimentarlo para aprender acerca de la abundancia. Trabajo en saber que todo lo que quiero ya existe, solo que aún no lo puedo ver. La casa que quiero tener, los viajes que quiero hacer, todo, todo hecho está. Yo lo único que debo hacer es estar aquí, ahora y gozar de lo que hay, y en el camino todo irá apareciendo, así como ha aparecido todo hasta ahora en mi vida.

Si ha sido así, ¿por qué no confiar?

Y algo muy importante, la abundancia no es solo dinero, la abundancia es la cantidad de gozo que sientes cada día en tu vida, las relaciones que tienes y como te nutres de ellas, la salud que tu cuerpo alberga, el amor que te hace sentir expansiva. Esa es la abundancia con la que yo decido conectarme y la que para mí vale la pena luchar. Esa, en la que trabajo menos, me esfuerzo menos pero tengo más. Esa que me regala tiempo para ser lo que quiero ser. Esa que tiene sentido y se siente bien por dentro.

2 comentarios en “Mi relación con la abundancia y el dinero. Parte 2”

  1. Oportuno y lleno de Magia esta entrada de amores caprichosos! Abundancia para todos porque hay suficiente para recibir ! Gracias de nuevo y salud !!

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