·amores caprichosos·, Constelaciones Familiares, Relaciones de pareja

Ana se liberó de su perpetrador y estuvo disponible para su relación de pareja

Aclaración de la siguiente entrada: La historia que cuento en esta entrada es producto de la ficción, y su único propósito es compartir una mirada sistémica a un asunto importante. Los personajes y eventos son creados para ejemplificar el asunto.


Ana tiene 30 años y hace 3 años se casó con Juan. Un día me llamó y me dijo que quería hacer una constelación porque en su cabeza le seguía dando vueltas un tema que creía había superado, pero que claramente al traerlo constantemente a su presente, sentía que no era así. Sin preguntarle más detalles le di la cita y llegó.

En su mirada encontré mucha calma y en sus palabras, un camino de consciencia recorrido. Me contó que el asunto que quería trabajar era que Juan le había sido infiel antes de casarse, ella se había enterado, lo habían trabajado y revisado a consciencia y habían descubierto juntos lo importante de este evento para su relación. En parte había sido un impulsor para ellos, para encontrar nuevas maneras de relacionarse. Pero muchos años después seguía pensando en el tema y no sabía por qué. Se sentía insegura, a veces dudaba de si había cometido un error al seguir con él, pero su corazón le decía que el tema iba mucho más allá del evento de la infidelidad. Quería soltarlo y se le estaban acabando las herramientas.

Recordé algo que me enseñaron en mi certificación de Constelaciones y decidí empezar por ahí. Le dije: “Toma un muñequito, no me digas quien es, solo tómalo y ponlo en tu mano”. Ella buscó un muñequito que era un hombre, lo puso en sus manos y solo lo miró. Luego empezó a llorar y a sacar un llanto muy antiguo, de mucho tiempo atrás. La animé a que no parara y a que sacara todo lo que necesitaba, y ella lo hizo.

Pasaron más o menos 5 minutos hasta que hubo un suspiro de alivio. Supe que ya lo había sacado todo.

Continuamos con la constelación y le pregunté: “¿A quién representaba el muñequito?”. Su respuesta no me sorprendió pues yo intuía que de eso se trataba. Me contó la siguiente historia:

“Cuando tenía 5 años vivía en una unidad de casas muy grande pero había pocos niños. Yo jugaba mucho sola y eso estaba bien. En la unidad trabajaba Alfredo, el señor de oficios varios que era muy amable, yo lo veía todos los días. Lo había olvidado, pero Alfredo varias veces me propuso que fuera al baño con él, me preguntaba que si quería acompañarlo. Recuerdo que para mí no había mucho misterio en la invitación, pero no me sentía bien. Fue un poco después cuando empecé a sentir que definitivamente no estaba bien que este señor me hiciera esta invitación y empecé a sentir miedo, pero no se lo dije a nadie porque me daba pena. Un tiempo después despidieron a Alfredo de la unidad y nunca lo volví a ver. Alfredo no me hizo nada, pero yo sentí que algo estuvo mal con esto que pasó”

Ahí estaba, la víctima y el perpetrador. Ella una niña de solo 5 años y Alfredo, con una intención inapropiada. Este fue su primer acercamiento al tema sexual y no desde un lugar muy seguro. Aunque no hubo abuso concreto, para ella esta situación representó un cruce de límites que marcó su mirada al tema. Sintió y creó una conexión en su mente inconsciente e infantil que puso muy adentro en su corazón y en sus pensamientos, y que marcaron su manera de relacionarse, sin darse cuenta. Ella sigue atada “al perpetrador” y lo sigue trayendo a su vida una y otra vez. La ultima vez que lo hizo fue a través de Juan. No es que su esposo hubiera hecho lo mismo que Alfredo, sino que ella seguía atada a la figura del perpetrador – en este caso Juan, siendo ella la víctima -, pero de quien tenía que liberarse realmente era de Alfredo.

¿Complejo verdad? Es por esto que Constelaciones Familiares está basada en la teoría de la complejidad (y en mucho más).

La salida: Asentir y soltar el evento con Alfredo. Ponerlo afuera, por fin. Darle otro lugar, mirarlo y reconocerlo como algo propio pero del pasado, quitarle el poder a ese perpetrador, para poder hacer una reconciliación entre víctima y victimario. Al hacerlo, reconoce que son lo mismo y que ahora, ella está bien.

La frase: “Te suelto. Dejo contigo todo aquello que te pertenece y que hizo que actuaras de esta manera conmigo. Lo que pasó entre tú y yo no está bien, pero ese evento no soy yo, no me define, ya no está más aquí. Te entrego lo que te pertenece a ti y me quedo con lo que me corresponde a mi. Soy libre. Estoy bien. Lo siento, algo muy terrible tuvo que haber pasado contigo para que hicieras esto conmigo. Gracias porque no fuiste más allá. Te libero, me libero”.

Ana no podía creerlo y al mismo tiempo resultaba completamente claro para ella. Soltando a Alfredo soltó también a cada uno de esos hombres de su vida a quienes no pudo ponerle límites y pasaron por encima de su bienestar, porque ella lo permitió. Soltó a cada uno de esos eventos en los que se sintió insignificante y dolida. Soltó la culpa que sentía por la infidelidad de Juan. Se dio cuenta de que permaneciendo en el lugar de víctima ante su esposo, con el paso de los años se convertía en la victimaria porque seguía señalando su error y haciéndolo sentir culpable por sus elecciones. Soltó el reproche que reproducía en su mente una y otra vez pero que no era para su esposo, era para su abusador. Soltó la idea de víctima, reconoció su lugar, puso en el lugar que le correspondía a su victimario y fue libre.

No supe qué pasó con Ana y Juan. Solo sé que en esa libertad está la posibilidad de un nuevo amor para ellos, uno despojado de capricho. Yo, decido confiar en que Ana pudo ver una nueva manera, una que le procuró paz.

2 comentarios en “Ana se liberó de su perpetrador y estuvo disponible para su relación de pareja”

  1. Me encanto la entrada del día de ayer y quería comentar lo que sentí.
    En la vida estamos muy expuestos a ese tipo de abusos y por miedo o por pena de lo que la sociedad pueda pensar, nos quedamos callados frente al tema y decimos nada, nos quedamos con esa inconformidad indefinidamente y no nos damos cuenta que eso nos podría perjudicar en las relaciones que tenemos tanto laborales como personales.
    Esta entrada es un llamado a las personas, tanto hombres como mujeres a soltar el abuso, a contarlo y a solucionarlo, pues es la forma de liberarte de el.
    Yo espero que este texto le sirva a muchas personas para poder saber que hacer frente a una situación así, pues yo viví un abuso, no tan explícito como este, pero si me sentí incomoda cuando me pasó, sin embargo, no dije nada y me quede en silencio, sintiendo esa incomodidad y abriéndole la puerta a la persona que lo hizo para que lo realizara con alguien más.

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