·amores caprichosos·, Bienestar Consiente, Hábitos amorosos y saludables, Relación con el cuerpo

Cuerpo mío: Lo siento mucho ···

En Constelaciones tenemos una regla: No se pide perdón, se dice “Lo siento“. La diferencia está en que al pedir perdón le estamos entregando al otro la responsabilidad de que su corazón sea noble y decida perdonarnos. Si no lo hace, es una “mala” persona y nosotros, volvemos a ocupar el lugar de víctima. Es la manera más sutil de manipulación en las relaciones.

La buena noticia es que no tengo que entrar en este conflicto hoy, porque a mi cuerpo solo puedo decirle “lo siento”. De él no puedo recibir nada más y nunca sabré si me ha perdonado o no.

Lo siento porque han sido muchas los momentos en los que al mirarme al espejo le he dicho que está mal. Por todas las veces que no pude verlo por lo que era y le quité su valor, solo por el tamaño, la forma o el color que tenía. Lo siento por todas las veces que las conversaciones internas y los chismes externos se han tratado de él, por la manera tan despectiva y el humor tan negro con que lo he tratado, pareciera como si no fuera parte de mí. Lo siento porque cada vez que sentí, creí o vi que no era lo que yo quería que fuera me enojé y alimenté mi sentimiento de poca valía, cuando él no ha hecho otra cosa más que estar ahí para mí, a mi servicio durante toda mi existencia.

Han sido muy pocos los momentos en los que me ha fallado. Es más, nunca lo ha hecho! las veces que me ha mostrado que algo está mal con él ha sido más un jalón de orejas que una imposibilidad por hacer bien lo suyo. Después de cada uno de mis desprecios, de cada una de mis miradas despectivas, de mis pensamientos amenazantes, de cada una de las veces que jugué con la manera cómo le proveía energía, alimentos, nutrientes; cada vez que decidí dejar de darle algo para que adelgazara o darle en exceso porque no estaba siendo capaz de hacerme cargo de mis emociones, él estuvo ahí, paciente, al frente del cañón, siendo simplemente él, esperando a que esta vez sí me mirara al espejo y hubiera algo bonito para decirle ··· esperando con calma a que mis ojos cambiaran y mi alma se apoderara de la mirada, que hubiera luz y pudiera reconocerlo por lo que realmente es.

Cuerpo mío, lo siento. He visto como muchos otros han desfallecido, no han podido más y han acompañado a sus habitantes de regreso a su hogar. Pero tu sigues aquí, ¿cómo es que sigues aquí, a mi lado, después de lo mal que te he tratado?

Hoy te miro y no puedo prometerte que he cambiado completamente, pero si puedo decirte desde el fondo mi corazón que agradezco profundamente lo que has hecho por mí todos estos años. Ese día que dejaste cada una de mis desprecios de lado y me permitiste ser mamá, crear vida en ti, supe que te tendría para siempre, y te valoré como nunca antes había podido hacerlo. Ese día en el que le dimos luz a la mirada de Joaquín y hubo alumbramiento, entendí la grandeza que hay en ti. Fue alucinante. Fue inspirador. ¡Gracias!

Una vez más me estás mostrando lo que yo he hecho de ti, y al mirarme al espejo no es a ti a quien veo, es el reflejo de mis decisiones y son ellas las que deben cambiar. Empezando por la primera: Quitarle el capricho a este amor que te tengo y tomarte por lo que eres, un templo sagrado y completamente amoroso a través del cual, puedo existir.

1 comentario en “Cuerpo mío: Lo siento mucho ···”

  1. Se me puso la piel arrozuda leyendo esto, me sentí totalmente identificada con esta entrada. ¿como es que fui capaz de llevar a mi cuerpo al limite? le hice demasiado daño, lo hice sufrir y no me di cuenta que la misión que el tiene en la vida es darme energía para yo lograr la mía en este mundo, lo siento cuerpo, te pido perdón por haberte hecho tanto daño, por no haberte alimentado, por haberte restringido de tantos disfrutes y momentos maravillosos. Hoy te agradezco por seguir conmigo, por darme esa energía, por enseñarme a disfrutarte, por ser fiel a mi y por mostrarme que eres el motor de mi vida, como lo dijo Caro, no te prometo que estoy sana completamente, pero te prometo que cada día voy a darte tu lugar y voy a alimentarte y a amarte como tu te lo mereces. Gracias Caro por esta entrada, gracias por que cada palabra que escribes, es una luz para las personas que lo necesitamos, gracias por brindarnos esa paz.

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