·amores caprichosos·

¡Se acabó!

¿Se acabó la cuarentena? No tengo idea! solo sé que ayer en Colombia fue el primer día de “libertad” después de 5 meses. Fue bastante extraño, porque por lo menos yo lo sentí igual al día anterior, tuve que ser consciente del tema para poder verlo de manera diferente. Entonces vi que no estaba pasando nada extraordinario y me pregunté: ¿cómo es que llevamos 5 meses deseando que se acabara la cuarentena y hoy, que es el primer día de una vida sin supremas restricciones, no estamos celebrando, no está pasando nada? ¿Será que no nos estamos dando cuenta?

Desde muchos siglos atrás vivimos sin un permiso, uno que es muy importante, el del gozo. Este es un asunto colectivo (no particular), es cultural y viene de la historia de cómo ha sido nuestra vida por muchas generaciones atrás. Es un peso que cargamos. Es una información estancada. Es como si realmente confiáramos en que las cosas van a salir mal, porque la idea de confiar en que todo estará bien, que vienen tiempos mejores, que seremos felices, que somos felices y que podemos gozar de la vida; es tan miedosa que mejor confiamos en lo peor y nos prestamos a que lo bueno – si llegara – nos sorprenda.

¡Vaya manera de vivir! Fue la mía durante muchos, muchos años.

Tuve la fortuna de volverme amiga de una persona que me enseñó a celebrar, a gozar, a disfrutar de mi cumpleaños, de las cosas buenas, a deliberadamente poner mi actitud en modo dicha, y no esperar a que esta llegara sola. Esta amiga me enseñó que celebrar las cosas pequeñas es lo que nos lleva a darnos cuenta de las más grandes, y luego la enseñanza se reforzó en mi certificación de Constelaciones cuando nos enseñaron que este sentimiento colectivo de protección ante lo catastrófico y de conexión con lo negativo venía de todo el miedo, de todo el dolor, de todas las tristezas y eventos desafortunados que hemos vivido como sociedad (por ejemplo en Colombia, en América) desde hace tantos años. De alguna manera normalizamos el hacer chistes convocando la tragedia. De alguna manera empezamos a creer que quien es positivo y cree que todo va a estar bien es un iluso, vive en una burbuja rosada o simplemente es un gran tonto. Normalizamos el no gozar, no disfrutar de lo que la vida nos da, sin darnos cuenta de que la vida nos sigue diciendo una y otra vez que nos quiere en ella, que como humanidad (como seres humanos) somos bienvenidos en esta existencia y que quiere que sigamos aquí. Pero no nos damos cuenta, seguimos creyendo que el camino a la destrucción está muy cerca y es por esto que muchas veces actuamos desde la indiferencia, porque igual si todo es una porquería – o lo será – pues para qué esforzarnos.

Y me incluyo en ese colectivo cuando lo digo de esta manera porque aunque llevo más de 10 años trabajando por ser diferente, disfrutar, gozar, agradecer y celebrar cada pequeño triunfo, brindar por la vida que se nos está dando de nuevo, darme cuenta de que estamos mejor de lo que estábamos hace dos meses, agradecerle a la vida porque Joaquín volverá a ver a sus amigos, a sus profesoras, al perro de la guardería y estará de nuevo en la vida (esa que sí es puro y legítimo gozo); pues hago parte del colectivo humano y lo que es de todos, es mío también.

Ayer me sentí extremadamente afortunada y agradecida porque lo que estábamos pidiendo durante 5 meses llegó. También me entristeció ver cómo el colectivo no se manifestó (o al menos no fue tan fuertemente como para que llegara hasta acá) y no dijimos todos juntos: “¡GRACIAS! se acabó!

Y claro, la posibilidad de que en poco tiempo empiece de nuevo está latente, pero hoy, hoy, hoy somos más libres que la semana pasada. ¿Acaso no podemos verlo?

El principio de la abundancia desde la mirada espiritual, y entendida como la posibilidad de tenerlo todo – no solo dinero – es sentir gratitud por lo que hoy tienes, porque si no puedes sentirte agradecido por los regalos recibidos es como si le dijeras a la vida que no te gusta lo que te da, por lo tanto la vida te dice “entonces no te doy más de lo que tengo para ti“.

Yo propongo y me apunto a quitarle el capricho a la fatalidad y conectarnos con el amor que hay detrás de lo bueno que nos pasa. Propongo decirle sí a la vida, tomarla completamente, reconocer que si el fin del mundo no llegó hace 5 meses que lo vimos tan cerca y el pronóstico era tan catastrófico, pues no llegará tampoco en el futuro próximo. Propongo y estoy dispuesta a creerme la idea y gozar en esta nueva posibilidad. Yo propongo celebrar porque hoy si se me acabara el desodorante podría a comprar otro libremente, en vez de tener que mirar qué día tengo permiso para entrar al supermercado. Esto es dicha hecha vida. Así que ···

¡SALUD! por ayer, por hoy y por lo que vendrá.

4 comentarios en “¡Se acabó!”

  1. Jajaja! Lo amé
    Y me dio la lección del gozo, porque sin creer, el día de ayer pasó como uno normal….
    Bueno hoy puedo revindicarme o más que eso, es honrar el tiempo que ha pasado y valorar todo lo vivido y lo que puedo seguir viviendo!!! Ahh y verme con las amigas que es algo que extraño

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  2. Me encantó esta entrada, tenemos que aprender a gozarnos las pequeñas cosas de la vida, a disfrutar todo, pues hoy estamos vivos, mañana no tenemos ni idea y que delicia poder disfrutar el hoy y poder ver con gratitud, las bendiciones que tenemos hoy.
    Cada día trae su afán y así mismo su agradecimiento. Esto es un llamado a todos a que aprendamos a disfrutar, a disfrutarnos y a disfrutar a tu gente!.

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