·amores caprichosos·, Bienestar Consciente, Espiritualidad

Dos con lo mismo: el control. Porque un día dejaron de confiar

La semana pasada tuve dos consultantes que al empezar a hablar usaron casi las mismas palabras, casi las mismas ideas, casi las mismas emociones asociadas a su vivir. Todo navegaba en las mismas aguas, su incomodidad con la necesidad que creyeron haber creado un día, la necesidad de controlar.

¿Qué es lo que nos pasa cuando nos sentimos inseguros, cuando sentimos que nuestra supervivencia está en riesgo? ¡Nos pasa de todo! los seres humanos somos maravillosamente amables cuando nos sentimos seguros, pero no es sino alentar un sentimiento de separación, de peligro, de posibilidad de pérdida para que hagamos lo que sea necesario, incluso meter a millones de personas a unas cámaras de gas para pretender que con eso, el miedo se desvanezca.

Nos pasa tanto que cuando nos sentimos inseguros nuestra mente, ese pedazo de nosotros que muchas veces produce oscuridad, nos envía una instrucción clara y precisa: “ve y busca cómo sobrevivir así sea a costa de tu bienestar”.

Esta oscuridad siempre tiene una buena intención y eso hay que reconocerlo. Nos dice que si no podemos garantizar que estaremos bien, física o emocionalmente, debemos acudir al plan A, aquel que tontamente cree que es infalible: CONTROLAR. Lo he visto millones de veces, en mí, en los míos, en mis consultantes, en el mundo. Lo veo una y otra vez… Control.

El tema es que la era de la razón, ha acabado. Ella – la razón- nos lleva a creer que somos muy “inteligentes” al considerar y pretender atacar todas las posibles amenazas. Como humanidad estamos viviendo una nueva era, la del despertar de la conciencia, y en esta el juego de prever todas las posibilidades y creer que están en nuestro poder, tanto las implicaciones como los resultados, ha acabado también.

Es por esto que esa frecuencia que se quedó en nuestra mente se siente vieja y cada vez funciona menos, y con ellas – con estas dos bonitas consultantes – lo vimos de nuevo. Ante el peligro tenemos dos opciones: o tratamos de controlarlo todo, la vida, nuestras emociones, pensamientos, a nuestro marido, a la profesora del colegio, a todos y todo, lo cual sinceramente solo nos desgasta y es un plan bastante falible, poco confiable y totalmente iluso. O, confiamos.

El antónimo espiritual de controlar es confiar. Y nada más.

Ahora, confiar ¿en qué? ¿en quién? Esta es la parte que puede resultar complicada pero realmente la más sencilla de todas: Confiar en ti mism@. Confiar en que sea lo que sea, pase lo que pase puedes elegir de nuevo, puedes elegir estar bien, puedes elegir después del dolor, de lo dificil, cambiar la idea, construir una nueva, decirle a tu mente que eres tu quien está al mando y que estás eligiendo alejarte del sufrimiento. Confiar en que tienes con qué, confiar en que el mundo, la vida, tu existencia te sostienen. Y ¿sabes qué? solo hay que empezar a sentirlo y vivir en esta verdad para que la magia empiece a ocurrir, y tu energía vital empiece a reconocer cómo es que se vive en confianza.

Y bueno, puedes seguir eligiendo el control, pero, ¿realmente te está funcionando? o que tal si lo dejas solo para los momentos específicos en los que la mecha no se te acaba y puede tener algún resultado parecido al que quieres tener… es otra opción. Está en ti elegir. Y así la vida se vuelve como la posibilidad de poner tus manos, escoger un mudra, activar la confianza en ti y vivir esa verdad.

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