·amores caprichosos·, Bienestar Consciente, Sanar relaciones

¿En dónde buscas y encuentras la aprobación?

La respuesta correcta es en ti mismo, pero no siempre resulta tan fácil responderlo y sentirlo verdadero.

Cada vez está siendo más común cuando estamos haciendo una constelación tener que dar este recorrido extendido para llegar al punto en donde nace la aprobación, y cada vez se trata más y más de lo mismo. Seguramente – es seguro – que tiene que ver mucho conmigo, porque no es casual que semana a semana trabaje el mismo tema en consulta.

Yo realmente no sé qué fue lo que nos pasó como seres humanos y cómo fue que la mayoría de nosotros lo entendió mal, nos fuimos tan lejos de nosotros mismos y nos confundimos tanto. Esta es la verdadera pandemia, aquella idea loca de que hay algo malo con nosotros y que debemos ser otros, unos que no somos. Que debemos tratarnos como un proyecto de cambio, en donde la meta es ser comprados por agentes externos y para esto debemos amoldarnos a las necesidades externas del mercado. Y digo que no sé qué fue lo que nos pasó porque la pregunta empieza conmigo. Lo veo en las frases que llegan de nuevo a mi mente al recordar lo que me dolía que me dijeran cuando era una niña; lo veo en lo que a veces le digo a Joaco en modo automático que debería ser o dejar de ser. Lo veo todo el tiempo en la incapacidad que construí siendo niña y que tuve que armar siendo una adulta, de verme y de reconocerme, de estar conmigo, de comprender que lo que hay de mí para mí, es solo amor.

Muchas veces he dicho que ya por fin sé quien soy y que me reconozco en este Yo Soy, y es así, pero también un poco no lo es. Durante la mayoría de los años de mi vida me alejé de mí misma y me dediqué a explicarme, a tratar de entender lo que se suponía que debía ser y mostrarle a todos el resultado. ¡Lo hice fatal! No supe ser yo y menos supe ser lo que no era. Y en esa larga vuelta que he dado he logrado llegar a un punto de inflexión, uno en el que no puedo asegurar con exactitud lo que soy, pero si puedo sentir que vivo día a día en ese descubrir, que eso que soy cambia, que no tengo que explicarme y que ha llegado el momento de implicarme.

La diferencia entre estas dos palabras es que la primera busca afuera y la segunda encuentra adentro.

Y cuando comprendí esto pude también empezar a ver en los otros, especialmente en los consultantes que llegan a hacer una constelación, que padecen de la misma enfermedad que yo tenía y que esa idea que crearon en un cuaderno de ilusiones depositado en un lugar de su mente, fue lo mismo que escribí yo: “Debo buscar afuera la aprobación para poder reconocer quien soy”, acompañado de “si afuera me quieren, aceptan, aprueban y valoran, es porque por matemática significa que yo soy aceptable, aprobable, valorable y querible. De lo contrario no se comprueba la idea”

Tomo mal.

Yo creí (cree una idea) de que encontraría la aprobación en mi novio, pareja y esposo. Yo creí que sería buena cuando sacara buenas notas en la universidad. Yo creí que sería material de uso calificable cuando tuviera amigos que quisieran estar conmigo. Yo creí que valdría como mujer cuando un hombre quisiera quedarse a mi lado. Yo creí que demostraría mi valor profesional cuando tuviera un “buen” trabajo en una “buena” empresa. Yo creí que valdría la pena mi cambio de vida cuando mi agenda estuviera llena y mis eventos a reventar. Yo creí que sería yo cuando los otros me vieran, cuando me sintiera vista, cuando sintiera su reconocimiento, cuando mi mamá me dijera que se sentía orgullosa de mi, cuando me dijera que era una maravillosa mujer, cuando mi papá me dijera que le gustaba como soy. Yo creí (cree la idea) de que mi valor estaba con todos ellos y me perdí de años, momentos, días, sensaciones y segundos de gozo absoluto de estar conmigo misma y reconocer que pase lo que pase, sea como sea, puedo y quiero tenerlo todo, pero puedo también no hacerlo, porque de igual manera sentiría lo que se siente ser amada. Hoy se lo dije a mi consultante: “es imposible que no te ames, tu alma no conoce el no amarse… el resto son solo ideas de tu mente y como ideas, pueden cambiar”

Así que quiero preguntarte ¿qué fue lo que tu creíste?

Y ahora decirte: es solo un pensamiento que escribiste en ese cuaderno en un pedazo de tu mente y llevas años leyendo, repitiendo y memorizando una y otra vez. Es solo un conjunto de letras que forman palabras, que crean una idea en la que te quedaste pegado. Y como solo es eso, puedes coger un borrador imaginario, sentir que lo eliminas de tu cuaderno y escribir una idea nueva… Esa es la posibilidad que tienes hoy y siempre.

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